Los límites a los abuelos. Un tema controvertido

Poner límites a los abuelos cuando buscamos una crianza más respetuosa y adecuada a estos tiempos puede ser motivo de confrontación

Poner límites a los abuelos cuando buscamos una crianza más respetuosa y adaptada a estos tiempos puede ser motivo de confrontación.

Las pautas de crianza actuales han experimentado grandes cambios.

Los padres de hoy poseen mucha información, tanto por parte de las matronas que los acompañan durante el embarazo, como por su búsqueda activa de todo lo referente a la crianza de los niños.

En este punto pueden aparecer fricciones con los abuelos.

Generaciones anteriores no disponían de tanta información y, normalmente, eran las abuelas quienes guiaban la crianza de los hijos. Los nuevos progenitores confiaban en sus formas de educar y seguían sus consejos.

Hoy, ese “rol de experto cualificado” de los abuelos ha cambiado, y adaptarse a las nuevas formas de crianza puede generar tensiones.

Por qué aparecen conflictos entre padres y abuelos

Aceptar nuevas formas de crianza no siempre resulta sencillo. Algunos abuelos ignoran los deseos de los padres y realizan críticas despectivas sobre los nuevos planteamientos.

Otros los aceptan de forma respetuosa, pero es natural que cueste renunciar al título de “experto” que antes se tenía.

Aquí entra la necesidad de poner límites.

La necesidad de poner límites

Poner límites implica dos conceptos fundamentales:

  1. Negociación entre ambos progenitores sobre lo que estará permitido o no.

  2. Diálogo con los abuelos para explicar qué aspectos de la crianza no se desean cambiar.

Negociación entre los nuevos padres

Es frecuente que ambos progenitores tengan ideas diferentes sobre la permisividad en aspectos de la crianza. Por eso, llegar a un consenso es clave.

Si los padres no actúan como un bloque, aparecerán roces y reproches. Lo que es no, es no, para todas las circunstancias y todas las personas.

El diálogo sobre pros y contras, la negociación y el entendimiento desde el primer momento, son esenciales.

Cada opinión es válida, pero imponer decisiones unilateralmente puede generar distanciamiento dentro de la pareja y afectar el vínculo con el niño.

Todos los abuelos deben recibir el mismo mensaje: lo que no se consiente en casa, no se consiente en ninguna otra.

Negociación de los padres con los abuelos

Una vez establecidas las líneas rojas, los padres deben hablar con los abuelos.

Es recomendable que ambos progenitores estén presentes para evitar malentendidos o suspicacias. De forma amable y firme, se explican las decisiones sobre la crianza y se pide apoyo en su cumplimiento.

Aunque los abuelos puedan no estar de acuerdo, son decisiones de los padres que buscan lo mejor para su hijo.

“Los padres educan, los abuelos disfrutan”

La famosa frase “los padres educan, los abuelos malcriamos” genera confusión y confrontación.

Lo correcto es: “los padres educan, los abuelos disfrutan”.

No es necesario contravenir las reglas para que los niños quieran a sus abuelos. Los abuelos pueden aportar amor, tiempo, paciencia y experiencias que complementan la crianza sin romper la autoridad de los padres.

La expresión prohibida: “esto es un secreto”

Los padres deben enseñar a los niños que en casa no hay secretos.

Frases como “toma un dulce, pero no se lo digas a tus padres” deben eliminarse de la rutina familiar. Explicar a los abuelos el porqué de estas normas protege a los niños de posibles riesgos futuros, como acoso escolar o abuso.

No se trata de castigar, sino de mantener coherencia y seguridad en la crianza.

Proteger el vínculo familiar sin romper la autoridad parental

Establecer límites firmes no significa quitarles espacio a los abuelos. Se trata de:

  • Respetar la autoridad de los padres.

  • Mantener coherencia en la educación.

  • Fomentar el disfrute seguro y afectivo de los abuelos con los niños.

El equilibrio entre límites y afecto asegura vínculos sólidos y un entorno de crianza seguro.

Si este tema está generando tensiones en tu familia o sientes que los límites son difíciles de establecer, el acompañamiento psicológico puede ayudarte a marcar reglas claras sin romper vínculos y a criar con respeto y coherencia.

Iciar Goujon, experta en Psicología Perinatal puede ayudarte a transitar hacia una crianza respetuosa, poniendo límites con prudencia y suavidad y ayudando a los padres a evitar fricciones innecesarias.

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