Terapia psicológica tras dejar el alcohol
Ser alcohólico no es solo beber a diario y en gran cantidad.
Ser alcohólico es DEPENDER. Depender de una copa para aguantar una cena, para no aburrirte o para no llorar. Lo vemos a diario: personas que prefieren no salir de casa antes que arriesgarse a un control de alcoholemia. Prefieren renunciar a la vida antes que renunciar al hábito.
La gran mentira de la "cervecita diaria"
Las excusas son variadas y creativas: "un par de cervezas no hacen daño", "es solo para socializar"... incluso hay quien deja de tomar medicación necesaria para poder beber el sábado.
El autoengaño es el mejor aliado de la adicción: no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que llama "controlador" al familiar que se preocupa.
La clave no es tu familia, eres tú (Estadios del Cambio)
Para dejar el alcohol no basta con una analítica de sangre espantosa ni con que tu pareja te dé un ultimátum. Lo único imprescindible es tu motivación.
Para entender dónde estás, usamos un esquema de procesos de cambio:
Fase de Acción: Cuando dejas de beber radicalmente. Físicamente te sientes un superhéroe, pero emocionalmente te falta "la muleta".
Fase de Mantenimiento: Aquí es donde la terapia es vital. Porque dejar de beber es "fácil", lo difícil es aprender a vivir de nuevo.
El vacío de la vida abstemia
Quitar el alcohol es quitar un reforzador positivo. De repente, salir a "tomar algo" se vuelve una tarea penosa porque tu entorno insiste o porque, seamos realistas, tres refrescos no producen la misma desinhibición que tres cervezas. Además, te enfrentas a la desconfianza de tu familia, que vive en un interrogatorio perpetuo por miedo a la recaída.
¿Por qué ir al psicólogo si ya no bebo?
Precisamente porque estar sobrio es más complejo que no beber. La terapia te ayuda a:
Prevenir recaídas: Identificar lugares y personas "trampa".
Reorganizar tu vida: Aprender a aburrirte, a divertirte y a sentir sin anestesia líquida.
Esta terapia es tanto para ayudarle a prevenir recaídas, a enseñarle formas de evitar aquellas personas/lugares que pueden hacerle difícil mantener su decisión o, y esto es sumamente importante, a reorganizar su vida SIN ALCOHOL, algo que es más complejo que simplemente dejar de beber.