La autoestima puede condicionar nuestra vida

Se habla mucho de la autoestima en términos bastante caseros. "Tengo la autoestima baja" puede significar cosas muy distintas para cada uno: ser una persona pasiva, ser tímido, no ser capaz de tomar decisiones o vivir encadenado a los complejos.

Sin embargo, la autoestima es, en realidad, el motor invisible que nos induce a tomar decisiones o, por el contrario, a evitar cualquier riesgo en nuestras vidas. No es solo "quererse", es cómo nos valoramos y qué permiso nos damos para existir y brillar.

El origen: Donde se rompe o se construye el espejo

La formación de nuestra identidad comienza en la infancia. Los padres son los primeros responsables en la formación de la autoestima de un niño.

Si por sistema subrayamos sus defectos en vez de valorar sus virtudes; si somos hiperexigentes con sus notas (“has sacado un 9 y tienes capacidad para un 10”); si no les escuchamos ni prestamos atención a sus juegos o necesidades... el mensaje que les llega es claro.

Si les dejamos demasiado a su aire, sin una disciplina que les de seguridad, los niños se sienten abandonados y poco valiosos. Al final, terminan por creer que su valor es nulo.

La adolescencia: El peligro de la popularidad

En la adolescencia, la autoestima baja por las inseguridades propias de la edad. Aparece la necesidad imperiosa de pertenecer al grupo, de ser "populares", de tener un cuerpo perfecto y, además, ser graciosos.

  • El rol del "payaso": A menudo, ser el más popular desemboca en convertirse en el payaso del grupo; una forma desesperada de llamar la atención cuando uno no se siente valorado por sus cualidades reales.

  • La falta de asertividad: Esta etapa es peligrosa porque la baja autoestima impide desarrollar una asertividad sana. Es decir, saber decir "no" a aquello que no quieren.

El consumo de sustancias o las relaciones sexuales por simple aceptación social son comunes cuando falta el amor propio. Es vital que aprendan a poner límites sin miedo al rechazo.

La vida adulta: El "yo no seré capaz"

Ya en la madurez, la persona con baja autoestima suele adoptar un perfil pasivo. Siente que su opinión vale menos que la ajena y vive con el convencimiento de que se va a equivocar.

Esto se traduce en comportamientos muy específicos:

  • Relaciones por "milagro": Forman parejas con quien les acepta, no con quien realmente desearían, porque creen que es un milagro que alguien se haya fijado en ellos.

  • Auto-sabotaje: No comienzan tareas porque anticipan el fracaso. Si lo hacen, no ponen empeño porque su pensamiento recurrente es: “yo no seré capaz”.

  • Metas minúsculas: Se fijan objetivos mediocres para evitar la decepción que ellos mismos han profetizado.

Del auto-odio al autoconocimiento

No querernos, o detestarnos directamente, nos convierte en personas inseguras o envidiosas, simplemente porque no sabemos reconocer nuestro potencial.

Es curioso observar cómo las personas con baja autoestima elaboran listas interminables de defectos y apenas dos o tres virtudes banales (como "sé hacer una tortilla de patata").

Lo más irónico es que, si ven ese mismo "defecto" en otra persona, lo consideran una cualidad. Hasta ese punto llega la distorsión de la realidad.

La reestructuración cognitiva, especialmente si se inicia en la juventud, permite crear adultos que se sienten cómodos en sus propios zapatos. Adultos que luchan por sus deseos sabiendo que quien no arriesga, jamás gana.

¿Te respetas a ti mismo?

Obsérvate. ¿Te quieres? ¿Te respetas? Si la respuesta es negativa, da un paseo por tu vida y mira la dirección que ha ido tomando. Tal vez tu falta de autoestima truncó muchos de tus sueños o te ancló en situaciones que no son lo que tú consideras felicidad.

En la Consulta Psicológica Villaverde te ayudamos a ajustar ese espejo para que, por fin, veas todo lo que vales. Contáctanos aquí para empezar tu proceso.

Diccionario de la Consulta

  • Reestructuración Cognitiva: El arte de discutir con tus propios pensamientos hasta que admitan que no tienen la razón absoluta. Básicamente, dejar de creerte todas las mentiras que te cuentas sobre ti mismo.

  • Asertividad: La capacidad de decir "no" sin sentir que has provocado un desastre diplomático internacional.

  • Distorsión Cognitiva: Ver la realidad a través de unas gafas empañadas y estar convencido de que es el mundo el que está borroso.

  • Autoconcepto: La foto que tienes de ti mismo en el carnet de identidad de tu mente. A veces, toca renovarla porque ya no te representa.

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

Centro Psicológico ubicado en la Ciudad de Los Angeles (Madrid).

Atendemos niños, jovenes, adultos, terapia de pareja, tercera edad. Igualmente ofrecemos el servicio de informes periciales.

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