Reconozco que con la IA no las tengo todas conmigo.
Estoy completamente a favor de todo aquello que mejore nuestras vidas y nos permita avanzar en el conocimiento, pero, en la IA, como en todo, hay que usar, disfrutar y no abusar.
En los pasados días me he sentido desconcertada cuando un estudiante de Psicología me comentaba que los trabajos los hacía con IA. Le pregunté sobre el tema. No lo recordaba, lanzó la pregunta, Chat Gpt se lo solucionó y para qué molestarse: notable.
No recordaba absolutamente nada ni había aprendido nada. Da un poco de miedo. Recuerdo que hablamos en aquel momento sobre lo importante de lo que estaba haciendo, y reflexionando comprendió que él iba a ser importante en un futuro para las personas, y que la IA no era más que un apoyo, no una solución.
Obviamente me sentí alarmada. ¿Cómo se puede implementar un conocimiento al tratamiento de un paciente si no has aprehendido, interiorizado, abstraído lo que necesitas para tu trabajo?
Lo fácil a veces se convierte en peligroso, y cuando trabajamos con personas con patologías, con sufrimiento, que se abren con angustia en busca de nuestro conocimiento, de nuestra experiencia, no podemos enfrentarnos a esa situación sin una preparación.
La Inteligencia Artificial nos ayuda a buscar información, pero no sustituye en absoluto la reflexión y el aprendizaje.
Como parecía que no había tenido suficiente, otra persona en una charla, me sugiere que los pequeños artículos que cuelgo en mi página web sobre diferentes problemas psicológicos, los podía generar con IA.
Supongo que según la Ley del Mínimo Esfuerzo esto sería totalmente correcto, pero... cuando yo escribo algo no es científico, es divulgativo.
El objetivo es que las personas sepan cómo entiendo y manejo las diferentes patologías. Hablo de cómo un terapeuta les va a tratar, sin trampa ni cartón. Quiero que sepan qué tipo de terapeuta soy, porque para hacer un corta/pega de IA, no me conocerán a mi, sería como algo frío y sin alma.
Y ya, como remate final, una persona (tenía que ser hipocondriaco, claro), me dice que ha estado buscando información en la IA, y que cree que en pocos años la Inteligencia Artificial podrá suplir a muchísimas profesiones, como los psicólogos.
Ahí me dio el amigo. ¿Que el famoso Chat Gpt haga terapia?
La respuesta fue sencilla y de sentido común: "tú le metes información de todos los manuales del universo al Chat Gpt y te suelta el más maravilloso manual de Psicología del mundo. Pero... ¿Dónde está la parte humana? ¿la experiencia profesional?, ¿la experiencia personal?, ¿las preguntas que te hace un terapeuta por lo que va analizando y que tú no le harías a la IA?
En resumen, para mi la IA puede ser una potente herramienta de información, facilitarnos ciertos trabajos o un pozo sin fondo para personas que irán al mínimo esfuerzo.
Y por supuesto, una peligrosísima arma de doble filo para todo aquel que no comprenda que en asuntos de salud, física o mental, no sólo es imprescindible un conocimiento teórico, la experiencia profesional y vital nunca podrá ser clonada por algo no humano: artificial