Trastorno de estres postraumático en niños pequeños
Los niños más pequeños tienen una forma diferente de desarrollar y manifestar un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT). A diferencia de los adultos, su capacidad para verbalizar el horror es limitada, por lo que su cuerpo y su conducta hablan por ellos. En la Consulta Psicológica Villaverde, adaptamos la terapia a su capacidad de expresión, utilizando el juego y el vínculo como herramientas principales de sanación.
¿Cómo identificar el TEPT en menores de 6 años?
Para diagnosticar este trastorno en la infancia temprana, nos basamos en los criterios del DSM-5, observando cómo la exposición a sucesos traumáticos (violencia, lesiones graves o amenazas a sus cuidadores) altera su desarrollo. Es vital entender que, para un niño, ver sufrir a su cuidador primario es tan traumático como sufrir el daño ellos mismos.
Síntomas de Intrusión y Recreación
El trauma no aparece solo en pesadillas. En los niños, se manifiesta a menudo a través de:
Juego repetitivo: El niño recrea el suceso traumático una y otra vez con sus juguetes. No es un juego normal; es una búsqueda de sentido o un intento de procesar el miedo.
Sueños angustiosos: A veces no pueden explicar qué soñaron, pero despiertan aterrados sin una causa aparente relacionada con la fantasía típica infantil.
Reacciones disociativas: El niño puede desconectar del entorno o actuar como si el trauma estuviera ocurriendo de nuevo en ese instante.
Evitación y Alteraciones del Ánimo
La evitación en niños pequeños es sutil pero persistente. Pueden empezar a rechazar ir a ciertos parques, evitar hablar con ciertas personas o mostrar un comportamiento socialmente retraído que antes no tenían. Observamos también una disminución importante en el interés por el juego y una incapacidad para expresar emociones positivas, como si el mundo hubiera perdido su color.
Alteraciones en la alerta: El niño que siempre está "en guardia"
El TEPT genera un estado de hipervigilancia. En la Consulta Psicológica Villaverde, ayudamos a los padres a identificar estos signos de alerta:
Irritabilidad extrema: Pataletas desproporcionadas o agresión sin provocación clara.
Sobresalto exagerado: Reacciones físicas intensas ante ruidos o movimientos bruscos.
Dificultades en el sueño y la concentración: Un niño que no descansa es un niño que no puede procesar su realidad emocional.
Es fundamental observar si estos síntomas duran más de un mes y si afectan a la relación con los padres o al comportamiento en la escuela. A veces, los síntomas pueden tener una expresión retardada, apareciendo incluso seis meses después del suceso.
Diccionario de la Consulta
Recreación en el juego: Forma en la que el niño "habla" sobre el trauma usando juguetes, repitiendo escenas para intentar controlar emocionalmente lo que ocurrió.
Desrealización Infantil: Sensación de que el mundo alrededor es extraño o "como un sueño", algo que el niño puede expresar como confusión o mirada perdida.
Cuidadores Primarios: Las figuras de referencia (padres, abuelos, tutores) que constituyen la base de seguridad del niño; si esta base falla, el trauma es más profundo.
Respuesta de Sobresalto: Una reacción fisiológica de "salto" o susto desmedido ante estímulos que antes eran normales, indicando que el sistema nervioso sigue en modo "supervivencia".