Antes de insultar… enciende el corazón

pareja de ancianos besándose

¿Qué nos pasa? ¿Dónde quedan nuestros auténticos sentimientos cuando herimos a los seres que más queremos?

Demasiadas veces faltamos al respeto, hablamos mal y golpeamos con palabras a aquellos por los que, sin dudarlo, daríamos la vida.

En la Consulta Psicológica Villaverde vemos cómo el rencor y el agotamiento del día a día nos ciegan, haciendo que dejemos de ver a la persona amada para centrarnos únicamente en una diana a la que hacer daño.

¿Cómo se puede llegar a insultar a la pareja? ¿Cómo se puede ridiculizar o denigrar a ese hijo adolescente que busca su lugar en el mundo?

Lo hacemos a menudo, demasiado a menudo. Es una paradoja cruel: somos capaces de mantener una compostura exquisita ante un jefe, ese señor que es importante para llenar nuestra nevera, pero que jamás nos hizo temblar de emoción— y, sin embargo, con quienes nos provocan un amor sin medida, sacamos nuestra versión más oscura y afilada.

El veneno de la palabra: Un ataque a tu propia elección

La próxima vez que sientas que el insulto quema en la punta de tu lengua, detente: estás hiriendo lo más preciado de tu existencia. Tal vez haya otras maneras de canalizar tu dolor que no pasen por traicionar la promesa de cuidado que un día hiciste.

A veces la pareja nos irrita hasta el extremo, y es lícito gritar el enfado o la impotencia. Pero insultar es, en realidad, insultarnos a nosotros mismos. Si lanzas a la cara de tu pareja que es "lo peor", estás sentenciando que tú has elegido estar con lo peor, que tu proyecto de vida es un fracaso y que no mereces nada mejor. ¿Es eso cierto? Seguramente no. Estás con quien amas, has construido un hogar y la vida, por definición, tiene espinas y rosas. Pero no hace falta envenenar las espinas; basta con comprender que el dolor es parte del aprendizaje, no un arma arrojadiza.

El mito del "Adulto Infalible" y el hijo adolescente

Lo mismo ocurre con los hijos. A los adolescentes se les etiqueta con una ligereza aterradora: inútiles, vagos, infantiles, mentirosos, sucios... Pero detente un segundo. Antes de grabarle a fuego esa palabra, recuerda la primera vez que estuvo entre tus brazos.

Ese "vago" es el mismo ser por el que morirías mañana mismo.

Empieza por darle tu comprensión, no tu juicio. Bájate de ese pedestal de "adulto responsable que lo sabe todo" y empieza a ser padre de verdad.

Un padre que reconoce estar tan asustado ahora ante un hijo rebelde como lo estuvo la primera vez que tuvo que cambiar un pañal. La diferencia es que ahora las dudas no se manchan, se notan en el alma.

Una invitación a la valentía de la fragilidad

Tienes la oportunidad de amar. Ahora mismo. Sé valiente para mostrar tu herida sin atacar, sé lo suficientemente frágil para pedir un abrazo en lugar de lanzar un reproche. Grábate a fuego ese momento en que la emoción te hizo sentir que tu vida tenía sentido al hacer felices a los tuyos. No dejes que la rutina, el cansancio o la soberbia maten el sentimiento más auténtico que has tenido.

Los tuyos, lo tuyo, se merecen mucho más que un grito; se merecen una mirada valiente al corazón.

¿Sientes que los gritos han sustituido a las palabras en tu hogar? En la Consulta Psicológica Villaverde te enseñamos a apagar el incendio y a volver a encender el corazón. La comunicación sana no es la ausencia de conflicto, sino la presencia de respeto.

Diccionario de la Consulta

  • Desplazamiento de la Ira: La tendencia a "tragarse" los sapos en el mundo exterior (trabajo, tráfico, vecinos) para luego vomitarlos en el salón de casa, donde sabemos que, a pesar del daño, el vínculo es más resistente. Es una descarga injusta sobre el refugio seguro.

  • Etiquetado Profético: Cuando llamas a un hijo "mentiroso" o "vago" repetidamente, el niño acaba asumiendo ese papel como propio para no contradecir la autoridad paterna. "Si mi padre dice que soy un inútil, será que lo soy". Romper esto es la prioridad en terapia.

  • Escalada de Beligerancia: Ese momento en que una discusión por una tontería (la basura, una llegada tarde) escala hasta tocar los cimientos de la identidad del otro. Se deja de discutir por el "qué" para pasar a destruir el "quién".

  • Vulnerabilidad Asertiva: La capacidad de decir "me duele que no me ayudes porque me siento solo/a" en lugar de decir "eres un egoísta". Es el lenguaje que abre puertas en lugar de levantar muros de defensa.

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

Centro Psicológico ubicado en la Ciudad de Los Angeles (Madrid).

Atendemos niños, jovenes, adultos, terapia de pareja, tercera edad. Igualmente ofrecemos el servicio de informes periciales.

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