Terapia para el niño impulsivo: ¿Por qué primero hace y luego piensa?

Impulsividad no es hiperactividad. Hay terapias para frenar la impulsividad de los pequeños

La impulsividad es un rasgo del temperamento (niños) o personalidad (adultos)

La impulsividad en niños se manifiesta con una gran intensidad y frecuencia, llegando a alterar la convivencia y condicionar la vida de los padres que la sufren.

La impulsividad parece manifestarse en niños cada vez más pequeños, lo que puede atribuirse, en parte, a los actuales estilos de vida (progenitores con jornadas de trabajo extensas) y en algunos casos, a una falta de recursos por parte de los padres o educadores que se ven desbordados y no saben como afrontarlo.

Normalmente, la impulsividad viene acompañada de hiperactividad y déficit de atención en lo que denominamos: TDAH y esto puede ser la antesala de problemas de aprendizaje, conductas disruptivas y, más adelante problemas de conducta durante la adolescencia.

Independientemente del origen hay niños que presentan series dificultades para reprimir sus impulsos y esto les conlleva numerosos conflictos tanto en el ámbito familiar como en el escolar.

¿Cómo se comporta el niño impulsivo?

Las manifestaciones de impulsividad pueden presentarse a los 2 ó 3 años, y suponen para la familia una alteración significativa en la vida cotidiana especialmente si se desconocen los motivos y la forma de actuar.

Algunas pistas para detectar el niño impulsivo:

  • Primero hace, luego piensa.

  • Contesta antes de acabar de oír la pregunta.

  • Dificultades para aguardar el turno en los juegos.

  • Mal perder

  • No soporta que le ganen.

  • Interrumpir o estorbar a los demás.

  • Baja tolerancia a la frustración.

  • Poco autocontrol.

  • Desobediencia, negativismo.

  • El niño reconoce su problema pero no puede controlarlo y reincide.

  • Puede involucrarse en actividades físicas peligrosas sin valorar sus consecuencias.

  • En niños pequeños se dan fuertes rabietas incontroladas.

Estas son algunas de las manifestaciones que podríamos incluir dentro del concepto de “impulsividad”.

La impulsividad no significa hiperactividad

Algunos padres definen al niño impulsivo, como un niño que tiene un fuerte carácter o temperamento. La impulsividad como factor psicológico independiente o no de un Trastorno de Hiperactividad, precisa de un tratamiento más detallado.

Las razones son obvias. La impulsividad tiene repercusiones directas sobre las interacciones familiares, pudiendo alterar el desarrollo adecuado de vinculación afectiva y el equilibrio emocional.

También deteriora seriamente la capacidad de aprendizaje del niño y su buena adaptación al colegio y compañeros.

Finalmente una impulsividad no trabajada a tiempo y que se manifiesta en un entorno desestructurado, es el camino más directo para conductas violentas o delictivas en el futuro.

En la Consulta Psicológica Villaverde estaremos encantadas de ayudar a tu hijo a tener un patrón de conducta más reflexivo, y a los sufridos padres, formas de interacción que hagan bajar las revoluciones del pequeño.

¿Sientes que vives en un estado de alerta constante intentando prever el próximo impulso de tu hijo?

En la Consulta Psicológica Villaverde no solo trabajamos con el niño para fortalecer su capacidad de reflexión y "bajar las revoluciones", sino que acompañamos a los padres para que recuperen la calma y el control en casa.

Entender por qué hace antes de pensar es el primer paso para enseñarle a decidir en lugar de solo reaccionar.

👉 ¿Hablamos? No esperes a que la impulsividad se convierta en un problema mayor en la adolescencia. Contacta con nosotras hoy mismo y empecemos a trabajar en ese patrón de conducta más reflexivo y tranquilo. ¡Estamos aquí para ayudaros!

  • 📖 Diccionario de la Consulta

    • Autocontrol: No es simplemente "portarse bien" por miedo al castigo. Es la capacidad del cerebro para poner el freno de mano cognitivo antes de saltar. Es ese segundo de pausa que permite elegir la respuesta en lugar de reaccionar.

    • Conducta Disruptiva: Aquella que rompe el ritmo normal en casa o en clase. No nace de la maldad, sino de una "explosión" de energía mal gestionada que el niño no sabe cómo canalizar.

    • Baja Tolerancia a la Frustración: La incapacidad de aceptar que las cosas no salgan como uno quiere o "ya mismo". Para el niño impulsivo, esperar dos minutos se siente como una eternidad dolorosa.

    • Funciones Ejecutivas: Son las herramientas del cerebro (memoria de trabajo, planificación, freno de impulsos) que nos permiten organizar nuestra conducta hacia una meta. En el niño impulsivo, estas herramientas están aún "sin calibrar".

    • Demora de la Gratificación: La habilidad de esperar para obtener una recompensa mayor. Trabajar esto en consulta es fundamental para que el niño aprenda que el "ahora mismo" no siempre es la mejor opción.

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

Centro Psicológico ubicado en la Ciudad de Los Angeles (Madrid).

Atendemos niños, jovenes, adultos, terapia de pareja, tercera edad. Igualmente ofrecemos el servicio de informes periciales.

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