Terapia para una jubilación “mal llevada”
La jubilación se supone un período de disfrute, donde se puede dedicar tiempo a aquello que antes quedó pendiente.
Pero no siempre es así.
Problemas frecuentes al jubilarse
Muchas personas han dedicado toda su vida al trabajo y no saben qué hacer con su tiempo.
Falta de amigos y actividades de ocio genera depresión y problemas en la relación de pareja.
Los hombres suelen sufrir más: bajada de autoestima, sensación de menor valía y aburrimiento.
Adoptan un “rol de jubilado”: paseo corto, banco al sol, visitas frecuentes al médico.
Las quejas físicas y el aislamiento comienzan a ser habituales.
Diferencias entre hombres y mujeres
Mujeres: más proactivas socialmente, con amigas, familia o actividades (yoga, clases, etc.).
Hombres: menos integrados en actividades sociales, más riesgo de inactividad y depresión.
Prevención antes de la jubilación
Repaso de la vida: pensar en planes no realizados, sitios que siempre quiso visitar, actividades pendientes.
Brainstorming sin juicio: dejar soñar y planificar libremente nuevas metas.
Actividad física y social: mantener el cuerpo activo y las relaciones personales.
La clave: prevenir el declive
La transición de una vida activa a 24 horas disponibles puede generar pensamientos negativos: “ya no sirvo para nada”, “soy un viejo”.
Con planificación y acompañamiento, la jubilación puede ser la mejor etapa de la vida.