¿POR QUÉ IR AL PSICÓLOGO?
Los motivos que expresa el paciente se refieren a hechos concretos y sentimientos muy identificados.
Tristeza y ansiedad son los motivos de consulta más comunes.
Detrás de lo fácilmente identificable, está el trabajo terapéutico de analizar muchísimas variables y situaciones, formas de relacionarse, de enfrentarse a los problemas, de pensar sobre las cosas, de reaccionar, que nos darán un perfil más rico del problema, una visión más exacta (es donde interviene la evaluación y diagnóstico), de forma que se pueda trabajar con el paciente todos aquellos aspectos que intervienen en el sufrimiento, y que en muchas ocasiones no había identificado.
La persona normalmente se decide a acudir al psicólogo cuando se da cuenta que no puede resolver solo sus problemas.
Esto jamás se debe ver como una debilidad, hay dolores que nos nublan, situaciones que no somos capaces de ver desde otro punto de vista. El Psicólogo parte de una perspectiva objetiva a la hora de ayudarte.
Te tratará con respeto y procurará ayudarte y restablecer tu equilibrio emocional. Pero no lo dudes, si necesita decirte alguna “verdad dolorosa” y es necesario para tu recuperación, lo hará, con delicadeza, pero no busca tu simpatía, busca tu mejoría.
