18 años: la negociación con adolescentes
Cuando nuestros hijos cumplen 18 años conocen perfectamente sus derechos… pero no tanto sus obligaciones.
Y ahí empieza una crisis que desconcierta a muchos padres: “hago lo que quiero porque ya soy mayor de edad”.
Esta etapa genera miedo, sensación de pérdida de control y muchas dudas sobre si se ha educado bien o mal.
La buena noticia es que no es una etapa perdida, sino un momento clave para renegociar la relación y sentar las bases de la vida adulta.
¿Qué ocurre en los adolescentes al cumplir 18 años?
La mayoría de edad siempre nos la han vendido como la entrada oficial al mundo adulto: libertad, decisiones propias y autonomía.
Sin embargo, muchos jóvenes no han procesado todavía lo que implica ser adulto.
Lo que suelen hacer es quedarse solo con la parte atractiva del contrato:
libertad de horarios
decisiones sobre estudios
menos control parental
más peso del grupo de iguales
Y dejan fuera lo menos apetecible: la responsabilidad sobre las consecuencias.
“Ya no tengo autoridad”: el miedo de muchos padres
Cuando aparece esta crisis, los padres suelen sentir auténtico pánico.
Surgen pensamientos como:
“ya no puedo decirle nada”
“si le aprieto se va de casa”
“he sido demasiado blando / demasiado duro”
En realidad, la autoridad no desaparece, lo que deja de funcionar es el modelo “modo niño”.
A los 18 años ya no sirven las broncas, las amenazas ni los sermones en el salón.
La falsa independencia a los 18 años
Aunque verbalicen que son mayores, la mayoría de los chicos no están preparados emocionalmente para sostener esa independencia.
Buscan el refuerzo inmediato:
salir
amigos
decisiones rápidas
evitar límites
Y cualquier cuestionamiento recibe la respuesta automática:
“hago lo que quiero porque soy mayor de edad”
Este choque es uno de los problemas más frecuentes en la terapia con adolescentes en esta etapa.
Negociar no es rendirse: es cambiar la forma de relacionarse
Aquí es donde entra la negociación.
Negociar con un adolescente de 18 años no significa cederlo todo, sino:
hablar como adulto con adulto
reconocer su capacidad de decisión
confrontar con la realidad, no con el enfado
pasarle el testigo de su propia vida
Ya no caben las charlas eternas ni las amenazas.
Sí funciona:
quedar para comer
escuchar sus planes (aunque suelten auténticas barbaridades)
expresar tu opinión con calma
compartir tu propia experiencia a esa edad
Responsabilidad y consecuencias reales
El mensaje clave no es “te prohíbo”, sino:
“si eres mayor para decidir, también lo eres para asumir las consecuencias”
Cuando se les devuelve de forma realista la responsabilidad sobre su futuro, muchos jóvenes empiezan a pensar y a frenar conductas impulsivas.
Este proceso suele ser más efectivo cuando hay un espacio terapéutico neutral, donde:
se revisan las pautas de comunicación
se redefinen límites
se trabaja la autonomía real
se reduce el conflicto familiar
¿Cuándo acudir a terapia para adolescentes?
Es recomendable pedir ayuda profesional cuando:
la convivencia se ha vuelto insostenible
hay conductas de riesgo
no existe diálogo posible
el joven bloquea cualquier intento de acuerdo
los padres se sienten desbordados o culpables
La terapia con adolescentes en esta etapa puede ser individual, familiar o combinada, y ayuda a transformar el conflicto en crecimiento.
Te podemos ayudar
La crisis de los 18 años no es una batalla perdida, es una transición compleja que requiere paciencia, comprensión y, muchas veces, apoyo profesional.
Si necesitas ayuda, Iciar Goujon trabaja habitualmente con problemas de la adolescencia y jóvenes en la mayoría de edad, tanto en terapia individual como familiar.
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