La vuelta al trabajo. El “drama de Septiembre”
Lo tengo comprobado: lo nuestro es quejarnos. El otro día, cenando en una terraza de nuestro barrio, Villaverde, asistía al ritual de cada año: las cenas de reencuentro.
Besos largos, palmadas fuertes y el "buen rollito" de quienes vienen de Bali o de la playa nacional presumiendo de moreno (aunque hayan ido cuatro días).
Y luego está el que pone cara de sufrimiento porque ha trabajado todo el verano. Ese es nuestro ídolo: el listo que disfrutará más barato y sin colas cuando los demás estemos de vuelta.
¿Es un drama o es un fastidio?
Me asombra el estupor y el "drama" de quienes vuelven tras apenas 15 días de vacaciones. De repente, los ritmos circadianos se alteran, los atascos parecen el fin del mundo y madrugar se vive como una tragedia griega.
Seamos realistas: volver a las prisas y a las obligaciones es un fastidio, pero no es un drama.
Si la vuelta al trabajo te hace dormir mal tres días antes, el problema no es lo bien que lo pasaste en vacaciones. El problema es que utilizaste la desconexión para aparcar un conflicto que te está esperando con los brazos abiertos.
Cuando la vuelta indica que algo va mal
Si el regreso es insoportable, tal vez septiembre sea el momento de dejar de ir "como corderos degollados" y analizar qué está pasando realmente:
Trabajadores quemados (Burnout): Falta de motivación crónica.
Mal clima: Problemas no resueltos con compañeros o jefes.
Autoexigencia: Una actitud poco proactiva que nos hace sentir víctimas de nuestra propia agenda.
Tu Plan B para este curso
En la Consulta Psicológica Villaverde te ayudamos a reevaluar estas situaciones. Si tu trabajo es "indisfrutable", necesitamos un plan:
Nuevas actividades: Rompe la rutina de invierno para que la vida no sea solo esperar al próximo agosto.
Búsqueda activa: Si el drama es real, quizá toque replantearse las condiciones laborales o cambiar de aires.
Perspectiva objetiva: A veces, hablar con una experta ayuda a ver que la alternancia entre esfuerzo y reposo es lo que da sentido al tiempo.
Y un favor personal: no enseñéis más de diez fotos ni contéis más de diez anécdotas. No convirtáis vuestro viaje en el "vídeo de la boda" de hace 20 años donde uno necesitaba anestesia de tequilas para aguantar.
Haced de este inicio una oportunidad. Y si no, recordad: ya queda un día menos para la próxima aventura. Hay que ahorrar para superarlo.