PROTOCOLO TERAPÉUTICO EN DEPRESIÓN INFANTIL
En la Consulta Psicológica Villaverde adaptamos el tratamiento de la depresión infantil a las características del niño, tanto por su edad como por los motivos que le han llevado a una bajada en su estado de ánimo.
Una vez hecha la evaluación del niño, conociendo sus dificultades y la mejor forma de abordarlo, utilizamos un protocolo terapéutico adecuado para este problema.
Un modelo eficaz de tratamiento cognitivo conductual para la depresión del niño y el adolescente es el programa emoción-acción-cognición (Méndez, 2002).
Objetivos del programa
Reconocer diferentes emociones.
Identificar las situaciones que provocan emociones.
Autoevaluar la intensidad de las emociones.
Seleccionar actividades reforzantes potentes.
Promover la realización de actividades agradables.
Concienciar de la relación entre actividades agradables y estado de ánimo.
Detectar los pensamientos automáticos, los errores lógicos y los esquemas cognitivos.
Cuestionar las cogniciones que matienen la depresión.
Sustituir las cogniciones depresógenas por cogniciones saludables y productivas
Componentes del programa
¿En qué consiste el programa?
El tratamiento se divide en tres pilares que el niño trabaja de forma lúdica (jugando, dibujando y participando):
1. Área de la Emoción (Sentir)
Poner nombre a lo que pasa: Ayudamos al niño a reconocer si lo que siente es tristeza, rabia o miedo.
El termómetro emocional: Enseñamos al pequeño a evaluar la intensidad de lo que siente. No es lo mismo estar "un poco plof" que sentir un "terremoto de tristeza".
2. Área de la Acción (Hacer)
Buscadores de tesoros: Identificamos qué actividades le gustaban antes y cuáles podrían motivarle ahora.
Actívate: Demostramos al niño que, a veces, hay que empezar a moverse para que las ganas lleguen después. La relación entre "hacer cosas chulas" y "sentirse mejor" es la clave.
4. Área de la Cognición (Pensar)
Cazar pensamientos "trampa": Identificamos esos pensamientos automáticos y errores lógicos (las "gafas oscuras") que le hacen ver la realidad de forma negativa.
Cambio de guion: Sustituimos esas ideas que le hunden por pensamientos más saludables y productivos.
Todas las actividades que se proponen al niño son lúdicas y participativas, de forma que a través de distintas herramientas podamos conseguir que el niño comprenda su estado emocional.
Muchas veces habrá que trabajar las creencias erróneas del pequeño o sus miedos. Verse partícipe de su propia mejoría les hace involucrarse en terapia.