Un niño de padres divorciados no es un niño huérfano

las discusiones entre padres divorciados suponen un dolor para el hijo, victima de la situación

Un niño de padres divorciados no es un niño huérfano: Guía de supervivencia en Villaverde

Es comprensible: el divorcio suele estar impregnado de sentimientos negativos. Se cuentan con los dedos de una mano esos divorcios idílicos donde la pareja rompe y mantiene una relación de cariño y cooperación (lo que viene siendo una pareja civilizada).

En el mundo real, y especialmente cuando atendemos estos casos en Villaverde, solemos encontrarnos con una simplificación peligrosa: "el malo" (el que se quiere ir, el destructor de la familia) y "el bueno" (el abandonado, el mártir que se habría quedado por los hijos).

Esta narrativa, aunque carece de veracidad, es la que desata las guerras púnicas por la televisión, el perro o la vajilla buena.

De gatitos cursis a tigres de Bengala

Es fascinante cómo dos personas que antes formaban un equipo pueden convertirse en rivales más enconados que un Madrid-Barça.

En nuestra consulta vemos cómo la irracionalidad toma el mando cuando se mezclan los motivos del divorcio con el reparto de bienes. Sacamos el vídeo de la boda y, si grabáramos la mesa de negociación actual, veríamos a esos "lindos gatitos" convertidos en tigres de Bengala que llevan semanas sin comer.

El error fatal: Convertir al hijo en campo de batalla

El análisis profundo es este: los hijos se crían en una familia donde les hemos enseñado a amar y respetar a ambos. Esa base de "vacas gordas" no puede revertirse ahora por despecho.

  • No rompas su escala de valores: Decirle a un niño que su padre o madre es "malo" no es querer al niño; es romperle la infancia y socavar el suelo que pisa.

  • La farsa de los adultos: Si les obligamos a odiar a quien antes amaban, aprenden que los adultos mienten y que el amor es una farsa.

La regla de oro: La pareja se rompe, la parentalidad no

Los niños no se divorcian. Somos los adultos los que rompemos la pareja. Mantener el tipo durante el proceso es un trabajo durísimo, pero vital.

Lo ideal es gestionar dos escenarios distintos:

  1. Escenario Pareja: Rencor, desconfianza y despecho. (Muy humano y, afortunadamente, pasajero si se trabaja en terapia).

  2. Escenario Crianza: Pactos, respeto y mensajes claros: "Papá y mamá ya no son mejores amigos, pero ambos os queremos y eso no se puede romper".

Checklist para un divorcio sano (por el bien de los niños):

  • [ ] Cero críticas: Evita comentarios denigrantes sobre el otro frente a los niños.

  • [ ] Halagos estratégicos: A veces hay que ser "un poco falso" y celebrar cuando el niño cuenta algo emocionante que hizo con la otra parte.

  • [ ] No usar al niño de mensajero: O de paño de lágrimas. Los niños no son tu terapeuta.

  • [ ] Amortiguar verdades crueles: Si el otro progenitor se ausenta o no cumple, explícalo sin generar culpa en el niño y sin buscar "ponerte medallas" de santo abnegado.

El tiempo pone a cada uno en su sitio

No hace falta que tú le cuentes "la verdad" a tus hijos sobre lo malo que es tu ex. Cuando sean mayores, ellos mismos sabrán qué lugar ocupó cada uno en sus vidas.

La máxima expresión de amor hoy es no hacer más grandes sus heridas.

En realidad, aquel progenitor que abandona o descuida a sus hijos es un pobre desgraciado: se está perdiendo lo más bello de la vida.

¿Sientes que la situación os está superando?

En la Consulta Psicológica Villaverde os ayudamos a transitar este proceso para que vuestros hijos salgan ilesos de la batalla. Hablemos.

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

Centro Psicológico ubicado en la Ciudad de Los Angeles (Madrid).

Atendemos niños, jovenes, adultos, terapia de pareja, tercera edad. Igualmente ofrecemos el servicio de informes periciales.

https://www.almudenapelaez.es
Anterior
Anterior

Terapia para el cuidador de una persona con depresión

Siguiente
Siguiente

El niño que se hace pipi en la cama (enuresis)