Alexitimia: la terrible incapacidad de sentir emociones
¿Qué es la Alexitimia?
La alexitimia puede ser descrita como un “analfabetismo emocional”. La persona que la padece no es capaz de describir o identificar sus propias emociones ni las de los otros. Es como si existiera una desconexión entre el mundo de los sentimientos y su identificación. No es que estas personas no sientan, es que no saben lo que sienten, y esa ceguera emocional les hace alejarse de una parte fundamental de sí mismos. Al no comprender las emociones, terminan por ignorarlas.
Algunas personas con alexitimia presentan también paratimia, que supone una incongruencia afectiva: la expresión de las emociones no se corresponde con la situación adecuada (por ejemplo, reírse en momentos de tristeza o mostrar indiferencia ante situaciones felices). Esto suele llevar a situaciones muy embarazosas en las relaciones interpersonales y supone un gran sufrimiento para los allegados, que no consiguen comprender esa aparente “falta de sensibilidad”.
Características de las personas con Alexitimia
Dificultad para identificar y describir emociones: Confusión entre sensaciones físicas y sentimientos.
Arrebatos repentinos: Al no procesar la emoción, esta puede estallar de golpe en forma de rabia, frustración o miedo.
Pensamiento orientado a los hechos: Son personas extremadamente realistas y detallistas con los datos, pero incapaces de describir qué sintieron durante un suceso.
Falta de introspección: No suelen ser personas reflexivas ni suelen “soñar”, “ilusionarse” o proyectar deseos hacia el futuro.
Causas y base neurobiológica
La alexitimia puede ser primaria (con un origen genético o biológico) o secundaria (consecuencia de traumas o patrones familiares disfuncionales). A nivel cerebral, se relaciona con alteraciones en áreas clave:
Lóbulo frontal: Responsable de la planificación y la regulación emocional.
Amígdala: Implicada en la percepción y expresión de las emociones.
Giro temporal superior: Crucial para la comprensión del lenguaje verbal y no verbal.
Córtex del cíngulo anterior: Involucrado en la regulación emocional.
Diferencias clave y correlaciones
Es fundamental diferenciar la alexitimia de otros procesos. Por ejemplo, en el caso de personas que han sufrido un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), existe un embotamiento afectivo (un colapso que no permite sentir), mientras que en la alexitimia la emoción está ahí, pero no es reconocida. Asimismo, las personas con Síndrome de Asperger son más propensas a la alexitimia, lo cual es distinto a la falta de empatía (que es la dificultad para comprender la emoción ajena).
El nuevo peligro: La Alexitimia Digital
La tecnología y el abuso de redes sociales han traído consigo la adicción al “scrolling”. Pasar de un vídeo a otro de forma compulsiva nos desconecta de nuestro mundo emocional. Cuando dejamos de mirar hacia dentro para centrarnos solo en el estímulo externo, corremos el riesgo de perder la conciencia de lo que sentimos, quedándonos como seres que solo viven para lo exterior.
¿Tiene tratamiento psicológico?
Por supuesto. Salvo en casos de causa biológica irreversible, la alexitimia puede abordarse en consulta. El tratamiento es similar a unas “clases particulares de emociones”:
Nivel básico: Identificar sensaciones físicas y ponerles nombre.
Nivel intermedio: Desarrollar la capacidad de reflexión e introspección.
Nivel avanzado: Aprender a dar respuestas adecuadas y congruentes.
Un paciente que aprende a reconocer lo que siente puede, por fin, quitarse esa coraza que se impuso al sentirse distinto y comenzar a vivir una vida conectada y comprendida.
Ponte en contacto con la Consulta Psicológica Villaverde para comenzar a recibir tratamiento.