Terapia para el cuidador del anciano deprimido
Cada vez vivimos más, y hay más personas mayores que necesitan cuidado y afecto.
Cuidar solo su salud física y asumir que la tristeza es “normal” es un doble error:
Muchas quejas sobre la salud son la forma de pedir atención.
La depresión no es normal en la tercera edad.
El aislamiento es un problema real
Muchos ancianos sufren soledad y falta de ocio adaptado.
Quedan confinados en sillones frente a la televisión, olvidados por la sociedad y, a veces, por su propia familia.
Cuidar solo lo básico no es suficiente: no les escuchamos ni compartimos tiempo de calidad.
Reflexionar sobre nuestra actitud
¿Cuidamos por obligación?
¿Postergamos los momentos de calidad con ellos?
¿Les proporcionamos pequeños momentos de disfrute diario?
Nuestros mayores fueron quienes nos cuidaron, nos enseñaron y nos escucharon. Hoy les toca a nosotros devolverles cariño y atención.
Cómo detectar la depresión en ancianos
Más quejas sobre dolores y salud.
Mayor miedo a enfermedades.
Desesperanza más que culpa.
Limitaciones físicas y falta de autonomía afectan su autoestima.
Periodos de letargo durante el día.
Rumiación de problemas sin buscar soluciones.
A diferencia de los adultos, en ancianos los cambios en peso o apetito suelen ser mínimos y la disforia emocional prevalece menos que las quejas físicas.
Claves para el cuidador
Paciencia y comprensión.
Buscar pequeñas distracciones y actividades que les hagan sentir útiles.
No desanimarse ante la negación: a veces significa “hazlo más para que vea que no soy una carga”.
Detectar síntomas tempranos y ofrecer terapia adaptada a la tercera edad.