Depresión: ¿Cómo puede ayudarme un psicólogo?
A veces, la vida nos golpea de tal forma que la capacidad de crecerse ante la adversidad (la famosa resiliencia) simplemente se rompe. Aparece entonces una sensación de cansancio existencial, un dolor que no se calma con descanso y que puede ser el inicio de una depresión.
En consulta, suelo explicarle a mis pacientes que la depresión es como caer a un pozo con paredes de arcilla húmeda.
Al principio, intentas sujetarte a la vegetación de los bordes, pero el cansancio y la desesperanza te hacen resbalar. Cuanto más bajas, menos ramas hay donde agarrarse y más oscura parece la salida.
¿Qué hace un psicólogo frente a ese pozo?
Si estás leyendo esto y te sientes en el fondo, es normal que estés expectante, bloqueado o incluso escéptico. Los psicoterapeutas no tenemos una varita mágica, pero sí tendemos una mano firme para que dejes de caer y empieces a encontrar puntos de apoyo.
Nuestra labor consiste en:
Enfocar las causas: Aunque ahora no veas los "porqués", juntos daremos luz a lo que originó la caída.
Combatir la visión de túnel: La depresión te engaña; te hace creer que solo existe lo negativo. Nosotros te confrontamos con la realidad, rebatiendo esos pensamientos distorsionados.
Proporcionar "ramas" (Herramientas): Te enseñamos trucos de activación y revitalización. Al principio serán pasos minúsculos, pero son los que detienen el descenso.
El paciente como artífice, el terapeuta como guía
Es importante ser claros: el psicólogo pone el mapa, pero el paciente pone los pasos. Es un trabajo que al inicio resulta lento y durísimo, como una pendiente muy pronunciada. Sin embargo, a medida que aplicas los instrumentos que te damos en sesión, la pendiente se suaviza. Los pequeños avances son la mejor gasolina para continuar.
¿Cómo es el tratamiento en nuestra consulta?
En la Consulta Psicológica Villaverde utilizamos la Terapia Cognitivo-Conductual. Trabajamos sobre dos pilares:
La Conducta: Qué haces (o dejas de hacer) que perpetúa tu tristeza.
La Cognición: Qué te dices a ti mismo; esos sentimientos y pensamientos automáticos que te hunden.
Tiempos y Frecuencia
Duración media: Una depresión estándar puede estabilizarse en unos 3 meses, aunque casos más severos o trastornos como la bipolaridad requieren más tiempo.
Sesiones: Habitualmente una hora semanal. A medida que mejoras, las sesiones se espacian a quincenales.
Prevención de recaídas: El primer año es crítico. Por eso, el último paso de nuestra terapia es enseñarte a detectar los "esquemas automáticos" para que, si vuelves a pisar arcilla húmeda, sepas agarrarte antes de caer al fondo.
¿Sientes que te faltan las fuerzas para seguir luchando solo? Desde el respeto absoluto a tus tiempos, con la máxima empatía y sin juicios, en la Consulta Psicológica Villaverde estamos listos para escucharte. No permitas que el pozo se haga más profundo.
Diccionario de la Consulta
Resiliencia Quebrada: No es una debilidad de carácter, sino un agotamiento de los recursos psicológicos. Imagina una goma elástica que se ha estirado tanto y durante tanto tiempo que, finalmente, pierde su elasticidad o se rompe. La terapia ayuda a "vulcanizar" de nuevo esa capacidad de resistencia.
Visión de Túnel: Un sesgo cognitivo típico de la depresión donde la persona solo es capaz de ver los aspectos negativos, los fallos y las amenazas, ignorando por completo cualquier luz o posibilidad de éxito. Es como mirar la vida a través de un tubo estrecho y oscuro.
Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Es el "estándar de oro" en el tratamiento de la depresión. Se basa en la idea de que si cambiamos lo que hacemos (Conducta) y cómo interpretamos lo que nos pasa (Cognición), el estado de ánimo acabará cambiando también.
Activación Conductual: Es el primer "peldaño" para salir del pozo. Consiste en empezar a realizar actividades muy pequeñas y sencillas, incluso sin tener ganas, para romper el ciclo de inactividad que alimenta la tristeza.
Esquemas Automáticos: Son como "programas informáticos" instalados en nuestra mente que se disparan sin que nos demos cuenta. En la depresión, suelen ser mensajes de autocrítica o desesperanza. Aprender a detectarlos es lo que evita que una recaída nos lleve de nuevo al fondo.
Disforia: Ese estado de ánimo caracterizado por la infelicidad, la insatisfacción y la inquietud. En el artículo lo describimos como ese "dolor que no se calma con descanso".