MOLDEADO Y MODELADO DE LA CONDUCTA INFANTIL

Tratamientos en terapia infantil

Los niños aprenden observando. Aunque a veces parezca que están simplemente jugando, lo cierto es que permanecen atentos a todo lo que ocurre a su alrededor. Por eso se suele decir que los niños son como esponjas: absorben conductas, actitudes y formas de relacionarse casi sin darse cuenta.

En terapia infantil utilizamos distintas técnicas conductuales que aprovechan esta capacidad de aprendizaje natural para adquirir habilidades, modificar conductas y fomentar la autonomía. Entre las más utilizadas se encuentran el modelado y el moldeamiento de la conducta, dos técnicas sencillas en su planteamiento, pero que requieren constancia y una correcta aplicación.

¿Qué son el modelado y el moldeamiento de la conducta infantil?

Aunque a veces se confunden, el modelado y el moldeamiento son técnicas diferentes que se utilizan con objetivos distintos dentro de la terapia psicológica infantil. Ambas buscan favorecer aprendizajes adaptativos, pero lo hacen a través de procesos distintos.

Técnicas de modelado en terapia infantil

padre lee el periodico y sus hijos hacen lo mismo en un aprendizaje por modelado

El modelado se basa en un aprendizaje de tipo observacional. El niño aprende observando la conducta de otra persona (el modelo) y las consecuencias que tiene dicha conducta.

A través del modelado se enseñan los principios que deben guiar la conducta del niño en diferentes contextos: cómo actuar, cómo relacionarse y cómo interpretar determinadas situaciones.

¿Para qué se utiliza el modelado?

El modelado puede emplearse para:

  • Adquirir nuevas conductas o habilidades, como el lenguaje, el aseo personal, la interacción social, el afrontamiento del estrés o el aprendizaje de normas sociales.

  • Promover o inhibir conductas ya existentes en el repertorio del niño.

  • Reducir miedos o respuestas desadaptativas, como fobias o evitaciones.

Un ejemplo habitual es el miedo a los perros. Un niño que responde con gritos, temblores o huida puede beneficiarse de observar a un adulto que se aproxima al animal con calma. A través de la imitación, y del procesamiento cognitivo de la situación como no amenazante, el niño puede ir reduciendo su miedo y aumentando su sensación de seguridad.

El modelado también puede utilizarse para la eliminación de conductas inadaptadas. En estos casos, el modelo muestra la conducta que se desea extinguir y recibe consecuencias negativas, o bien inhibe dicha conducta y obtiene consecuencias positivas, permitiendo que el niño “aprenda en piel ajena”.

Por este motivo, es fundamental reflexionar sobre el papel de padres, madres y educadores. Las conductas que muestran los adultos suelen convertirse en referentes, no solo durante la infancia, sino también en etapas posteriores del desarrollo.

Técnica de moldeamiento y encadenamiento de la conducta

Las técnicas de moldeamiento y encadenamiento se utilizan cuando la conducta que queremos enseñar no existe todavía en el repertorio del niño.

¿Qué es el moldeamiento de la conducta?

El moldeamiento consiste en reforzar de manera progresiva las aproximaciones sucesivas a la conducta objetivo. Partiendo de una conducta muy básica, se van reforzando pequeños avances hasta que se alcanza la conducta final deseada.

Para aplicar correctamente esta técnica es necesario:

  • Especificar una meta clara (por ejemplo, ponerse el pantalón).

  • Establecer el punto de partida realista del niño.

  • Planificar las aproximaciones sucesivas, reforzando cada logro antes de avanzar al siguiente paso.

Este proceso requiere un análisis topográfico de la conducta, dividiéndola en pequeñas metas que acerquen progresivamente a la conducta final.

¿Qué es el encadenamiento?

El encadenamiento permite formar una conducta compleja a partir de otras más sencillas que el niño ya sabe realizar.

Un ejemplo típico es el cepillado de dientes: coger el cepillo, poner la pasta, cepillarse correctamente, enjuagarse y recoger los materiales. El objetivo es enseñar al niño a organizar y ejecutar estos pasos en el orden adecuado.

El encadenamiento puede realizarse:

  • Hacia adelante (desde el primer paso)

  • O hacia atrás (empezando por el último)

Ambas formas son eficaces y se eligen en función de las características del niño.

Aplicación del moldeamiento en terapia infantil

pictograma de encadenamiento de conductas para lavarse las manos

Estas técnicas son utilizadas con frecuencia por las familias, aunque no siempre se realiza un análisis adecuado de cada fase. Avanzar demasiado rápido sin consolidar los pasos anteriores puede dificultar la adquisición de la conducta.

En terapia infantil, el moldeamiento y el encadenamiento se aplican de forma estructurada y adaptada a cada niño. Son especialmente útiles en:

  • Adquisición de hábitos de autonomía

  • Educación infantil

  • Aprendizaje de habilidades académicas

  • Desarrollo del lenguaje

  • Regulación de la conducta

¿Cuándo acudir a un psicólogo infantil?

Si tu hijo presenta dificultades para adquirir hábitos, muestra miedos intensos, problemas de conducta o dificultades en su desarrollo, la terapia infantil puede ayudarle a aprender nuevas formas de afrontar su día a día.

En consulta trabajamos con técnicas conductuales basadas en la evidencia, como el modelado y el moldeamiento de la conducta, siempre adaptadas a las necesidades individuales de cada niño y de su familia.

👉 Puedes concertar una cita con nosotras y solicitar una primera valoración en terapia infantil a través del formulario de contacto.

CONSULTA PSICOLOGICA VILLAVERDE

Centro Psicológico ubicado en la Ciudad de Los Angeles (Madrid).

Atendemos niños, jovenes, adultos, terapia de pareja, tercera edad. Igualmente ofrecemos el servicio de informes periciales.

https://www.almudenapelaez.es
Anterior
Anterior

LA ACTITUD DE LOS PROGENITORES ANTE EL COMIENZO DEL CURSO

Siguiente
Siguiente

PROGRAMA DE TRATAMIENTO DE LA DEPRESIÓN INFANTIL