La distimia es una depresión subclínica que dura más de dos años.
Leer másDISTIMIA: LA DEPRESIÓN CRONIFICADA
la distimia es una depresión subclínica que dura más de 2 años
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la distimia es una depresión subclínica que dura más de 2 años
La distimia es una depresión subclínica que dura más de dos años.
Leer másSon muchas las patologías o trastornos en los que la hipnosis ha mostrado su eficacia: ansiedad, depresión, deshabituación del tabaco, asma, trastornos dermatológicos, síndrome del colon irritable, náuseas y vómitos en la quimioterapia, sometimiento a procedimientos médicos estresantes, estrés postraumático, dismenorrea, dolor crónico, quemaduras, etc.
Leer másLo nuestro es quejarnos, lo tengo comprobado.
Ayer estaba cenando con mi hijo en una terraza y asistía a una de las situaciones cotidianas de todos los veranos: “las cenas de reencuentro”.
Aquí los besos son más largos, las palmadas en la espalda más fuertes y el buen rollito se palpa. Obviamente a la gente le gusta reencontrarse con los amigos.
La tipología del reencuentro está en el veraneante de playa nacional (moreno a tope, aunque haya ido cuatro días a la playa), tostado y pelo descuidado (vacaciones exóticas, probablemente en Bali, Vietnam, etc, que es como haber ido a Eurodisney hace 20 años: un imprescindible.
Y el que pone cara de sufrimiento porque ha pasado el verano trabajando, ése es nuestro ídolo: el listo.
Al que todavía le queda disfrutar, más barato, siendo el centro único de las envidias “cuando lo cuente” y que se ha pasado un veranito sin tener que esperar ni cinco minutos para que le den mesa en el restaurante.
Cada vez se toman menos días de vacaciones, pocos son los que disfrutan del mes completo (bueno, y los maestros, que no son envidiables en absoluto, porque un mes de vacaciones y volver a un trabajo “civilizado” no es lo mismo que ponerte el traje de domador y conseguir poner un poco de orden en unos niños), que como niños que son, han olvidado la rutina completamente.
Les dan una semana de trabajo sin niños: un equipo psicológico full time les daba yo, las cosas como son.
La gente se va 15 días de vacaciones y yo escucho con auténtico estupor su drama de la vuelta al trabajo. ¿en serio? Yo lo que no entiendo es cómo aguantan trabajando todo el año.
De repente se han alterado sus ritmos circadianos, se quejan de la cantidad de trabajo, de volver tarde a casa, de las rutinas, los atascos que se chuparán…como si fuera algo mucho más espantoso de lo que fue en el pasado, y sin embargo, en las charlas de fines de semana durante el invierno la gente está tan normal, sin estos dramas extremos.
Volver a las cosas que no nos gustan: madrugones, imposiciones, problemas, prisas, estrés, es sin duda alguna un fastidio, pero fastidio no es drama.
Claro que es mejor la terracita, el chapuzón y el helado sin prisas, pero es justamente el valor de ese tiempo lo que da sentido a la vida como tal: la alternancia entre el esfuerzo y el reposo.
Lo que nos decimos a nosotros mismos dirige nuestra actitud: si vamos como corderos degollados, totalmente atentos “a lo malo” de volver, la vuelta al trabajo se volverá insoportable.
Los hay que realmente lo sufren como un drama porque es un drama. Pero el drama lo tienen también en invierno.
Tal vez una búsqueda activa de nuevo trabajo, un replanteamiento de las condiciones laborales, nuevas actividades en invierno que rompan la rutina y hagan más llevadero el día a día, sean necesarias para estas personas.
Por lo tanto, sí: quejémonos, el único deporte que todos practicamos fantásticamente, pero también seamos realistas respecto a que un exceso de angustia ante la vuelta al trabajo está indicando problemas que dejamos sin resolver antes de irnos.
Trabajadores quemados, falta de motivación, problemas de relaciones con compañeros, una actitud poco proactiva… un asco absoluto hacia lo que estamos desarrollando.
Todo cabe, pero si la vuelta al trabajo es un auténtico drama, del de dormir mal tres días antes, piensa que no es por lo bien que lo pasaste en vacaciones, que utilizaste la desconexión para aparcar el problema, y el problema está ahí, acogiéndote amoroso para seguir dándote un año de calvario porque algo no estás haciendo bien.
A todos los que habéis disfrutado de las vacaciones: por favor: no enseñeis más de diez fotos, no contéis más de diez anécdotas.
Las vacaciones se están convirtiendo en el momento post-boda del amigo que te invitaba a ver el video de la boda y tu le preguntabas a tu pareja si habría bebidas fuertes o ya salías de casa con cuatro tequilas para anestesiar el momento.
Haced de este inicio una oportunidad de disfrutar del trabajo, y si esto no es posible (hay trabajos indisfrutables), montaros el plan B de vivir cuando se sale de hacer eso que buenamente te toca hacer para llenar la nevera.
No vivas la vuelta como un drama. Ya queda un día menos para las próximas aventuras: habrá que trabajar para ir ahorrando y poder igualar o superar lo de este año.
Un fin de verano sin un incremento de rupturas de pareja es... como un jardín sin flores.
Las redes se llenan de fotos de parejas sonriendo con fondos de playas maravillosas o sosteniendo cócteles tamaño pecera y yo las veo y pienso... se masca la tragedia.
Leer másLos vértigos psicógenos son sensaciones de inestabilidad por causa de la ansiedad. El paciente los eleva a la categoría de vértigos magnificando la sensación y duración haciendo que se convierta en un problema importante para la persona.
Leer másModifica el circuito de recompensa y aumenta la dopamina en el núcleo accumbens, efectos que comparte con otras sustancias adictivas como la cocaína o el alcohol.
La adicción del cannabis hace que el abandono del consumo sea difícil, especialmente sin ayuda de especialistas.
Leer mástener baja autoestima puede hacerte infeliz en la pareja
Descripción de los problemas más comunes que puede tener una persona con baja autoestima en sus relaciones de pareja
Leer másMEDIACIÓN: ACUERDOS EXTRAJUDICIALES A MEDIDA DE AMBOS CÓNYUGES
La separación conyugal está considerada como un proceso estresante que afecta a diversas áreas de la vida de un sujeto, como la familiar, la emocional, la económica, la social, la laboral y la legal.
La separación supone también la pérdida de la principal fuente de refuerzo y de apoyo social, además genera inestabilidad, inseguridad, desprotección y nerviosismo en todos los miembros de la familia.
Esta situación implica, de forma directa la reorganización y reestructuración de la vida de los cónyuges y de los hijos, pero afecta también de forma indirecta a la familia en su globalidad.
La separación se produce en varias fases o etapas, en cada una de ellas se dan diferentes acontecimientos y cada fase conlleva la expresión de diversos sentimientos.
Las consecuencias psicológicas de la ruptura conyugal, se manifiestan tanto en los adultos como en los hijos.
En los cónyuges aparecen la depresión expresada por tristeza, soledad, desilusión, llanto y falta de motivación, y la ansiedad cuyos síntomas son la irritabilidad, la rabia, el odio, la desconfianza y los miedos que conducen a la evitación de situaciones que recuerdan su vida anterior.
Además, están presentes los trastornos del sueño y la baja autoestima. También son frecuentes la falta de apoyo social, la confusión acerca de los roles sociales y sexuales, el incumplimiento del régimen de visitas y del pago de la pensión alimenticia.
En algunas ocasiones, la separación conduce a la penuria económica y al paro laboral.
La crisis de una separación se vive también de forma distinta, dependiendo de quien inicia o toma la decisión de separarse.
El que toma la decisión normalmente ha encontrado una alternativa mejor, o la separación le supone una liberación y un alivio, el que es dejado se siente fracasado y teme al futuro.
En ambos casos aparecen problemas ya que la separación supone una ruptura de expectativas y la necesidad de un replanteamiento vital.
A pesar de que el proceso de separación lleva sentimientos de rencor y frustración, y a veces se busca castigar al otro cónyuge a través de los acuerdos que se tomen, el replanteamiento de la situación como una cese de convivencia de forma amistosa, puede repercutir de forma muy positiva en el futuro personal de ambos cónyuges, especialmente si hay niños en el núcleo familiar.
Por ello, la mediación como un proceso de diálogo dirigido por un especialista, en el que ambas personas puedan expresar sus necesidades y temores de forma objetiva, puede producir acuerdos más satisfactorios a nivel económico y emocional.
Debe distinguirse entre el verdadero amor y la pasión, describiéndose el primero como maduro, duradero y sensible, frente a la pasión que se describe como infantil, caprichosa e irracional; de igual modo se diferencia del efímero amor romántico, siendo el amor verdadero más realista y duradero y más propio de las personas casadas que de las solteras.
Leer másHoy en día casi todos los niños tienen o quieren una tablet (curiosamente, según me comentaba una profesora de un colegio de difícil desempeño, no tienen libros pero sí tablet).
Se ha convertido en una herramienta indispensable para los niños desde muy pequeños.
Muchos padres no están de acuerdo con este tipo de juegos, pero sin embargo ceden a la presión social ("todos lo tienen"), sin pararse a pensar que tal vez los primeros que la tuvieron fueron niños a los que sus padres no les apetecía pasar ni cinco minutos jugando con ellos y era una manera de quitárselos de encima.
Y ahora empiezan las quejas en la consulta. Quejas, por supuesto, referidas a los niños, porque...eso de hacer introspección parece que va costando.
Un niño que tiene como juguete preferido una tablet NO interactúa con otros niños: se vuelve muy individualista y carece de iniciativa a la hora de inventar juegos o proponer otras formas de jugar.
Dan al "on" y ya la maquinita va marcando el ritmo.
El desarrollo de la empatía se paraliza (lo de empatizar con una maquinita es algo así como complicado) y el aprendizaje de cuestiones tan sencillas como la asunción de responsabilidades se torna algo complicado cuando lo peor que puede pasarnos es que se encienda un "game over" en la pantalla.
Que un niño de 8 años se niegue a lavarse los dientes y monte un follón descomunal porque su tablet está sin batería debería hacer que nos replanteáramos qué tipo de valores fomentamos en nuestros hijos.
Y especialmente, cuánto tiempo invertimos en enseñarles lo más valioso que tenemos: la propia experiencia de nuestra infancia.
Deshumanizamos a nuestros pequeños, les privamos de la adquisición de las habilidades sociales que representa el contacto con amigos o familiares.
Les aislamos y empezamos a verles como un elemento decorativo del hogar, quejándonos cuando no hacen lo que queremos, sin reparar en que a ello les estamos abocando.
Es una desgracia ver en muchas casas que hasta la mascota familiar interactúa más con los padres que el niño atontado con una maquinita y convirtiéndose en uno de los muchos potenciales clientes de la profesión con más futuro en diez años: el fisioterapeuta.
Nos quejamos por no conseguir que el niño actúe como un niño cuando privamos a nuestros niños de la infancia. ¿Terminaremos los terapeutas de conducta enseñando a los padres a hablar y a jugar con sus hijos?
Hay veces en la vida que no nos permitimos sentir, expresar nuestras emociones. Las responsabilidades hacen que vivamos como autómatas, sin permitirnos el lujo de expresar las emociones propias de una emoción. Desgraciadamente, al final todo sale al exterior, tal vez tras años de haber enmascarado una depresión
Leer másHay personas que parece que se han enfadado con el mundo. Siempre se están quejando de todo y la misma expresión de su rostro refleja acritud. Son personas adustas.
Simple y duro: porque no se soportan a ellas mismas.
Hasta aquí creo que casi todos (menos "los rancios") lo tenemos muy claro. Que levante la mano el que no tengo algún conocido de esos que parece que habita en Mordor y siembran un clima de malestar con sus comentarios, sus actitudes o sus gestos.
No veo manos y sí cara de circunstancias. Los conocemos, los aceptamos con resignación, pero no llegamos a comprenderlos, porque ni ellos mismos se comprenden.
El problema de esa falta de satisfacción personal debe pasar el filtro de la introspección.
En ocasiones las personas se ponen metas muy elevadas o consideran que el "por ser vos quien sois" es suficiente para lograr todas sus metas, pero éstas son tan elevadas que no se dan cuenta que para llegar arriba hay que ir subiendo los peldaños, y algunos andan flojos.
Existe en muchos casos una BAJA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN que ocasiona abandonos constantes en los proyectos, sensación de hastío y la consideración del mundo como un valle de lágrimas.
En otras ocasiones las personas se centran en lo que tienen los demás, y no hablo de pertenencias, hablo de algo más difícil de obtener porque no se compra con dinero: tienen ilusiones, y ellos no, lo que les supone una gran insatisfacción que vierten al exterior.
No se preguntan si "tal vez" deberían analizar que la ilusión es algo que nace de uno, que no puede copiarse ni imitarse, que el autoconocimiento puedo llevarnos a saber lo que nos gusta y lo que no, sin más, aunque con nuestros gustos entremos directamente en la categoría "perro verde" (perro verde es mejor que ser de los tristes).
Ver una persona ilusionada con su nueva moto de quinta mano, comprarnos una moto de 1.200 cc y pensar que a más cilindrada más ilusión y ver que no, que sólo tenemos una moto pero no nos mueve por dentro nos hace enfadarnos con el mundo.
Es éso, tan sencillo como eso. Las personas se enfadan con el mundo porque no consiguen la satisfacción personal que ven en otras personas con pequeñas o grandes cosas. Nada les llena, y se convierten en personas amargadas, tristes, en muchas ocasiones faltas de empatía o simplemente antipáticas o egoístas.
SÍ, POR SUPUESTO.
Es un trabajo terapéutico intenso, descentrar a la persona del concepto "mi ombligo es el centro del mundo" es complicado, porque en principio lo ven como un ataque personal.
Son personas con muy baja autoestima, probablemente un pasado con dificultades en el que no encontraron los apoyos suficientes y poca capacidad de análisis de su situación personal y de por qué no son capaces de sentir satisfacción.
Probablemente tengan un pobre autoconcepto y sean... pelín envidiosas de la felicidad ajena.
Enseñarles a disfrutar de las pequeñas cosas de su vida, que aprendan a valorarse y comprender que su actitud personal frente a las personas es también importante y suele producir un efecto boomerang: si soy amable son amables, si sonrío me sonríen, si alegro se alegran de verme.
Y sonreír a la vida, aunque toda la satisfacción que puedas encontrar en un momento dado sea...comprarte un body milk con tu olor favorito, por algo se empieza, es tu olor es tu body milk y es la satisfacción que te produce olerlo.
"Los tristes" son uno de los núcleos de tratamiento más difíciles que existen, por su resistencia al cambio.
Necesitan terapias combinadas de varios tratamientos y varios frentes que tratar, sin embargo, que aprendan a encontrar dentro de ellos la ilusión es reconfortante y una de las labores más apasionantes con las que nos encontramos.
Cuando un hombre con una actividad sexual satisfactoria sufre un "fracaso en la erección", aparece un terremoto de sensaciones y preocupaciones, tanto en él como en su pareja (aunque lo niegue).
La pérdida de erección se considera un "estigma" para la virilidad, y el hombre, al sufrir este problema de incapacidad de conseguir/mantener una erección, piensa que ha perdido su vigor sexual, que existe un problema.
Leer másHay personas muy sociales y otras completamente antisociales. Buscar el equilibrio entre el “fuera” y el “dentro” y poder elegir las situaciones sin que nos resultan adversas, sería lo indicado.
Leer másla sobreingesta compulsiva es un hambre emocional
La sobreingesta compulsiva se caracteriza por episodios repetidos de atracones que generan en el sujeto el sentimiento de no poder controlarlos voluntariamente.
Normalmente obedece a situaciones de ansiedad, por lo que es necesaria una terapia psicológica encaminada a reducir la situación emocional negativa a la vez que se dan pautas conductuales para la prevención del atracón. Se llama también “hambre emocional”
Leer másLa disimia es una depresión subcliínica mantenida en el tiempo.
La distimia es un estado de ánimo bajo, una depresión sub-clínica que se mantiene durante el tiempo. La persona considera que es su forma de ser, pero en ocasiones simplemente no han conseguido superar momentos de depresión.
Leer másEl popular juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, conocido por sus sentencias educativas y orientadoras, ha publicado un libro "Reflexiones de un juez de menores" (Dauro) en el que inserta un "Decálogo para formar un delincuente ".
Es muy interesante. Dice así:
1: Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2: No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3: Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.
4: No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
5: Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6: Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
7: Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
8: Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
9: Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10: Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.
Realmente estas palabras merecen una reflexión. Educar es difícil y a veces duele. A nadie le gusta contradecir a su hijo. No obstante el popular refrán de “más vale una vez colorado que ciento amarillo” cobra aquí toda su razón de ser.
Educar a los niños supone guiarles con cariño, explicarles aquello que puedan entender según su edad, poner unos límites, hacerles crecer en valores y sensibilidad humana, hacerles tolerar la frustración y enseñarles el esfuerzo. Así el día de mañana podremos decir que hemos hecho una buena labor con nuestros hijos.
Sentir rencor es una de las peores formas de gestionar la vida. Impide a la persona disfrutar del presente, viviendo y reviviendo las afrentas del pasado.
Sin lugar a dudas, aún no siendo un trastorno psicológico, es uno de los motivos en los que mas claramente se requiere una terapia psicológica para conseguir que la persona supere la rabia y se desprenda de unas emociones negativas que pertenecen al pasado.
Leer másUna ruptura de pareja, aunque sea la mejor opción que pueda tener una persona para llegar a ser feliz, supone pasar un período de intenso dolor y desesperanza respecto al futuro.
Dentro de una pareja, la persona encuentra un refuerzo positivo en algunos aspectos fundamentales para el ser humano: sentirse acompañado (no estar solo en la vida), no percatarse de su propia soledad o aislamiento en caso de haber dejado de lado su vida anterior (ocio, amigos), sentir que camina junto a alguien.
La ruptura, aún siendo deseada o necesaria, produce un sentimiento de caos emocional en la persona: se encuentra perdida y experimenta dificultades para reorganizar su mundo personal (emocional y social).
El miedo atenaza, la desesperación por no saber cómo salir de esa situación y entonces aparece la idealización de la pareja perdida, omitiendo todos aquellos aspectos negativos y dolorosos de la relación.
Se empieza a pensar que tal vez se esté mejor acompañado que en soledad, y no se contempla la posibilidad de mejoría a largo plazo (ese corto plazo que nos lleva a todos por tan malos caminos).
El inicio de terapia con estas personas es difícil, tanto porque no son capaces de analizar el pasado con objetividad, como los pensamientos catastrofistas respecto al futuro. El "yo puedo" no suele ser parte de su vocabulario, y eso les dificulta, les lastra en su proceso de recuperación.
Utilicemos un símil (siempre vienen bien en terapia):
Imaginemos que teníamos un pequeño jardín: había flores y muchas hierbas malas. Era un jardín que no podíamos disfrutar porque las ortigas lastimaban nuestras piernas. A veces veíamos flores bonitas, pero en la mayoría de las ocasiones era un jardín al que no podíamos acceder.
Nadie quiere un jardín así. Tal vez sea necesario coger nuestra pequeña parcela y sanearla: es la ruptura.
Tras esa ruptura nos encontraremos con una parcela de tierra, en la que todavía hay alguna mala hierba (nuestros pensamientos torturadores, el anhelo de una relación, la desesperanza respecto al futuro).
Ya no hay ortigas, sólo malas hierbas, que tendremos que arrancar pacientemente hasta dejar la tierra sana.
Aún no es hermoso, no nos gusta nuestro jardín vacío de todo.
Empecemos la terapia entonces.
Sembremos.
Cuando se siembran semillas, el trabajo es arduo y no hay una recompensa inmediata. Trabajamos duramente sin recibir ningún fruto, ninguna flor, sólo la expectativa, la ilusión de que" algo hermoso brote.
Este es el núcleo de nuestra terapia: sembrar, trabajar de cara al futuro. Elegir y diseñar nuestro jardín, soñar con cómo será, sin saber exactamente cuándo lo veremos florecer.
Y poco a poco, ese jardín personal irá llenándose de todo aquello que hemos plantado. Pueden morir algunas plantas, puede que algún árbol no de buenos frutos, pero puede que algunas de las flores nos sorprendan con su belleza.
Sera nuestro jardiín, probablemente no perfecto, pero si nuestro, agradable de ver y de disfrutar. Un jardín que no daña, que no hiere, y del que podemos sentirnos orgullosos hasta del último de sus frutos.
Trabaja a largo plazo, siembra, sueña, aguanta el tirón de los malos momentos y no te quedes en el pasado o en el presente doloroso.
Si te hicieron daño, recuerda a Scarlatta O'Hara, y en tu campo sin fruto, levanta un puñado de tierra hacia el cielo y grita: "A Dios pongo por testigo que luchare para labrar mi propia felicidad"
En primavera se incrementa la secreción de determinadas hormonas que inducen a sensación de bienestar, optimismo y energía. Es un buen momento para incrementar las relaciones sexuales, sociales y el deporte
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